Espectáculos
Por Stephanie Ramírez
El Festival Internacional de Cabaret llega con una gran cartelera. Un programa que abre espacios e integra la expresión escénica.
El Festival Internacional de Cabaret llega a su 23ª edición con una historia que ya permite medir algo más que su permanencia en la cartelera: durante más de dos décadas el encuentro ha reunido artistas, compañías y públicos alrededor de un género que utiliza el humor, la música, la sátira y la crítica para hablar de la realidad.
Este festival comenzó en 2003 como un espacio de encuentro entre artistas, docentes y público. Desde entonces, su programa ha combinado espectáculos con talleres, mesas de discusión y actividades de formación, dando respuesta a su objetivo implícito:no solamente presentar obras, sino abrir espacios para quienes producen, estudian y desarrollan el cabaret.
Los números dan una dimensión de ese recorrido, ya que hasta 2021 el festival había reunido participantes de 18 países y 17 estados de México, ocupado 65 sedes, presentado a 304 artistas y compañías y acumulado más de 600 funciones, con más de 94 mil asistentes presenciales y en línea.
Una parte de esa historia ocurrió en El Vicio, sede fundamental para el desarrollo del festival y del cabaret contemporáneo en la Ciudad de México que, gracias a la perseverancia de sus anfitriones, con el paso de los años, el encuentro amplió su presencia hacia otros espacios y comenzó a impulsar también la formación de nuevos artistas. En 2013, por ejemplo, creó la Cruzada de Cabaretización, iniciativa dirigida a compañías de distintos estados para trabajar en el perfeccionamiento de sus espectáculos.

Hoy, la edición de 2026 cambia nuevamente la escala: bajo el lema “Prendiendo la mecha”, el festival reúne más de 60 actividades entre funciones, intervenciones callejeras, talleres y conversatorios, llevando parte de su programación hacia espacios culturales de zonas periféricas de la Ciudad de México; con la participan artistas y compañías de México, España, Argentina y Brasil, entre otros.
Hay otro dato que marca una diferencia respecto de las ediciones anteriores: por primera vez, el festival apoyará económicamente la producción de cuatro proyectos escénicos, con lo que el encuentro deja de ser solo un espacio para presentar obras terminadas y participa también en el proceso de creación de nuevos espectáculos.
Después de 23 ediciones, el Festival Internacional de Cabaret tiene una historia que puede contarse en funciones, artistas, sedes y espectadores, pero también en la expansión de un lenguaje escénico que encontró en el humor una manera de abordar asuntos políticos, sociales y culturales.

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