Por Ariadna Cantarell
En el horizonte tecnológico se avecina el problema de la seguridad y los computadores cuánticos. México ya se prepara ante los nuevos desafíos.
La amenaza todavía no está en las computadoras que utilizamos hoy, pero México ya comenzó a prepararse para ella. El 22 de septiembre, la Asociación Mexicana de Internet (AIMX) instaló el Consejo Consultivo Quantum Safe México, un grupo integrado por especialistas técnicos y normativos que analizará los riesgos que el desarrollo del cómputo cuántico puede representar para los sistemas que actualmente protegen la información digital del país.
Debido a que buena parte de la seguridad digital actual depende de sistemas criptográficos construidos sobre problemas matemáticos que los computadores convencionales consideran suficientemente difíciles de resolver, la preocupación tiene un fundamento tecnológico. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría cambiar esa situación al utilizar algoritmos capaces de resolver algunos de esos problemas de manera mucho más eficiente.
Uno de los ejemplos más conocidos es el algoritmo de Shor, que podría comprometer sistemas de criptografía de clave pública ampliamente utilizados. El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) explica que este escenario afectaría mecanismos de seguridad presentes en actividades tan comunes como enviar correos electrónicos, realizar transferencias bancarias, pagar desde un teléfono o intercambiar mensajes por internet.
Esto no significa que las comunicaciones digitales actuales puedan descifrarse mañana, afortunadamente aún no existe un computador cuántico capaz de romper de manera práctica los principales sistemas criptográficos utilizados en internet; sin embargo, el problema consiste en que sustituir la infraestructura criptográfica de una organización puede tomar años.
Por esa razón comenzó una transición hacia la llamada criptografía poscuántica —PQC, por sus siglas en inglés—. Su objetivo es desarrollar algoritmos capaces de resistir ataques realizados tanto por computadores convencionales como por futuros computadores cuánticos.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó en agosto de 2024 sus primeros tres estándares poscuánticos: ML-KEM, destinado al establecimiento seguro de claves; ML-DSA y SLH-DSA, destinados a firmas digitales. En 2025, el NIST seleccionó además HQC como un algoritmo adicional para cifrado. La institución recomienda que las organizaciones comiencen desde ahora la migración hacia estos mecanismos.
La urgencia no depende sólo de saber cuándo existirá un computador cuántico capaz de romper la criptografía actual, porque los datos que se encuentran protegidos hoy pueden conservar valor durante muchos años; no obstante, una organización que almacene información cifrada durante décadas podría enfrentar un problema futuro si utiliza sistemas que eventualmente puedan ser vulnerados.
Por eso la transición comienza con una tarea menos visible: saber qué criptografía utiliza cada organización y dónde se encuentra: bancos, gobiernos, hospitales, empresas, plataformas digitales y proveedores tecnológicos pueden tener cientos o miles de sistemas que dependen de diferentes protocolos, certificados, dispositivos de seguridad y mecanismos de autenticación.
México ya cuenta con investigación en esta materia. El Instituto Politécnico Nacional (IPN) mantiene líneas de trabajo en criptografía poscuántica dentro de su Laboratorio de Ciberseguridad, incluyendo el desarrollo de una infraestructura de clave pública poscuántica, protocolos para dispositivos del internet de las cosas y algoritmos implementados en hardware programable.
El Politécnico también desarrolla investigación en información cuántica y criptografía cuántica. Entre sus proyectos de 2026, existe uno orientado a fortalecer la seguridad criptográfica mediante la integración de información cuántica e inteligencia artificial, con el propósito de desarrollar mecanismos más resistentes frente a ataques clásicos y cuánticos.
La formación de especialistas también comienza a crecer como lo atestigua el hecho de que, en agosto de 2026, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó la quinta edición de su Escuela de Cómputo Cuántico, que reunió a cerca de 1,500 estudiantes, docentes e investigadores de México, Estados Unidos y otros 24 países.
El nuevo Consejo Consultivo Quantum Safe México introduce ahora una dimensión distinta: llevar la discusión científica hacia las organizaciones que tendrán que tomar decisiones sobre sus sistemas de seguridad y, de acuerdo con la AIMX, el consejo trabajará en criterios, buenas prácticas y recomendaciones para autoridades, reguladores, empresas, academia y sectores estratégicos.
Es importante señalar que la transición no consiste en instalar una nueva computadora o adquirir un programa de seguridad, más bien la criptografía poscuántica debe incorporarse a sistemas y protocolos existentes, y eso implica identificar dependencias, actualizar productos y servicios, probar interoperabilidad y, en muchos casos, reemplazar infraestructura que todavía funciona correctamente.
El NIST advierte que la migración requiere tiempo y que los productos, servicios y protocolos de ciberseguridad tendrán que actualizarse, por lo que su calendario de transición contempla retirar progresivamente algoritmos vulnerables a ataques cuánticos de sus estándares, con sistemas de mayor riesgo avanzando antes de los plazos generales.
México se encuentra así ante una amenaza que todavía pertenece al futuro, pero cuya preparación pertenece al presente, porque el cómputo cuántico no necesita haber llegado para comenzar a cambiar la seguridad digital, más bien la transformación empieza mucho antes: identificando qué información debe protegerse, qué sistemas podrían quedar expuestos y cuánto tiempo necesitará cada organización para reemplazar la criptografía que utiliza actualmente; así que de lo que se trata ahora es de llegar a tiempo con una nueva generación de sistemas capaces de resistirla.

Consulta más contenido en nuestro portal Leea Estrategias Corporativas

