Por Jessica Chaparro
Un inmueble de Tlaola, en la Sierra Norte de Puebla, fue asegurado después de que autoridades localizaron cerca de 300 equipos especializados para minería de criptomonedas, infraestructura eléctrica de media tensión y conexión satelital.
La Fiscalía General de la República investiga el origen y destino de los activos digitales generados en el sitio, así como el uso que se daba a la instalación eléctrica.
Un operativo realizado el fin de semana por la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla permitió localizar un inmueble que presuntamente funcionaba como centro de almacenamiento y operación de equipos destinados a la generación de activos virtuales. En el lugar había alrededor de 300 equipos de cómputo especializados con GPU, varios de ellos en funcionamiento.
La dimensión de la instalación quedó reflejada también en la infraestructura encontrada, dado que las autoridades reportaron un transformador de pedestal, aproximadamente 80 terminales de media tensión y ocho antenas de internet satelital, elementos que permitían mantener conectados los equipos y operar el centro de manera continua. El inmueble y los objetos asegurados quedaron bajo resguardo de la autoridad competente.
El esquema de la minería de criptomonedas requiere una elevada capacidad de procesamiento, ya que los equipos especializados ejecutan operaciones matemáticas y validan transacciones dentro de determinadas redes de activos digitales; como contraprestación, los participantes pueden recibir unidades de criptomonedas. Asimismo, una instalación con cientos de GPU demanda, además, suministro eléctrico y conectividad suficientes para mantener los equipos trabajando de manera permanente.
Precisamente, el componente energético forma parte de la investigación, pues las autoridades buscan establecer si la infraestructura eléctrica localizada en Tlaola estaba conectada de manera irregular a la red o contaba con los contratos y permisos correspondientes. La presencia de un transformador y de decenas de terminales de media tensión será revisada dentro de las diligencias.

Se anunció que un segundo frente de investigación corresponde al origen y destino de los recursos generados, por lo que la FGR analiza si los activos virtuales producidos mediante esa infraestructura pudieron utilizarse para dar apariencia de legalidad a recursos relacionados con actividades ilícitas. Hasta ahora, las autoridades no han informado que esa hipótesis haya sido acreditada ni reportaron personas detenidas por el operativo.
Este caso, en particular, resulta relevante porque la minería de criptomonedas no está prohibida en México, por lo que la investigación se concentra en las condiciones en que se desarrollaba esta actividad en Tlaola, la procedencia de los equipos, la forma en que se obtenía y utilizaba la electricidad, la operación financiera asociada y el eventual destino de los activos digitales.
Tlaola se encuentra en la Sierra Norte de Puebla, a unos 230 kilómetros de la capital estatal. Se trata de un municipio de alrededor de 20 mil habitantes, con una importante presencia de población indígena náhuatl. La instalación asegurada introduce una actividad tecnológica de considerable escala en un municipio predominantemente rural, aunque todavía no se conocen sus propietarios ni el tiempo que llevaba funcionando el centro.
Por lo pronto la investigación tendrá que establecer quién operaba el inmueble, cómo fueron adquiridos los equipos y bajo qué condiciones se contrató o conectó el suministro eléctrico, así como determinar la cantidad y naturaleza de los activos virtuales generados y si existe alguna relación entre esa operación y recursos de procedencia ilícita. En resumen, el aseguramiento de Tlaola abre una investigación que cruza tres ámbitos: infraestructura eléctrica, tecnología financiera y posibles operaciones con recursos ilícitos.

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