Por Jessica Chaparro
Además, el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica indica que la precariedad laboral para los jóvenes es prácticamente la regla.
Al menos 4.5 millones de personas de 15 a 29 años están fuera de la escuela y del empleo en México, lo cual es equivalente a 14.3 por ciento de los 32.1 millones de jóvenes del país. La proporción aumentó de 11 por ciento en 2000 a 14.3 por ciento en 2026, de acuerdo con el estudio Jóvenes en México 2026, elaborado por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica de la Fundación SM. El mismo análisis identifica también que, en promedio, 9 de cada 10 jóvenes que trabajan perciben entre uno y dos salarios mínimos y, en su mayoría, lo hacen bajo condiciones de precariedad laboral.
La fotografía del grupo juvenil muestra trayectorias laborales y educativas muy distintas: del total, 10.7 millones (33.4 por ciento) se dedican exclusivamente a estudiar; 4.1 millones (12.8 por ciento) estudian y trabajan, mientras 12.7 millones (39.6 por ciento) sólo trabajan.
El crecimiento de quienes están fuera de ambas instituciones, por tanto, no puede leerse solo como desempleo: reúne a jóvenes que no están estudiando ni tienen un empleo, en un contexto en el que también existen barreras de acceso y permanencia educativa. José Antonio Pérez Islas, sociólogo y uno de los principales investigadores de juventud en México, definió durante la presentación del estudio a este sector como jóvenes “desinstitucionalizados”.
Por su parte el mercado laboral constituye el otro punto de presión, ya que, entre los jóvenes ocupados, la mayoría recibe apenas entre uno y dos salarios mínimos, mientras las condiciones de precariedad se expresan en bajos ingresos, falta de prestaciones y empleos con escasa estabilidad.

Datos oficiales permiten dimensionar parte de ese problema: el Programa Sectorial de Trabajo y Previsión Social 2025-2030 establece que, entre las personas de 18 a 29 años, 4.93 millones no estudiaban ni trabajaban en 2024, equivalentes a 20.5 por ciento de ese grupo etario bajo la metodología utilizada por la Secretaría del Trabajo.
La diferencia frente al 14.3 por ciento del estudio de 2026 se explica, entre otros factores, por los rangos de edad y las metodologías empleadas; no son cifras directamente intercambiables. Más allá de la cantidad, el estudio encuentra una tensión entre las expectativas juveniles y las oportunidades disponibles.
El estudio Jóvenes en México 2026, del Observatorio de la Juventud en Iberoamérica de la Fundación SM México, identifica también una brecha entre formación y expectativas laborales: 42.2 por ciento de las personas jóvenes participantes considera poco interesante para su futuro laboral lo aprendido en la escuela; entre las características que más valoran de un empleo aparecen una buena remuneración, estabilidad y posibilidades de adquirir nuevos conocimientos.
Estos datos amplían el problema más allá de quienes no estudian ni trabajan: también alcanzan a quienes ya están incorporados al mercado laboral, pero enfrentan condiciones precarias y dificultades para convertir su formación en una trayectoria laboral estable.

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