Por Stephanie Ramírez Ferrer
En este 41° aniversario, reconocemos la trayectoria de La Jornada como referente del periodismo crítico y comprometido con la sociedad.
Celebramos 41 años del nacimiento de uno de los medios impresos, y ahora digitales, con mayor trayectoria histórica y una clara postura política de izquierda.
Con sede central en la Ciudad de México, este diario se ha caracterizado por su labor informativa ante eventos nacionales e internacionales mostrando su resiliencia frente a los hechos políticos, económicos y sociales que han marcado la historia del país; ofreciendo un periodismo con una mirada crítica y fiel al valor de informar a la sociedad sin perder el sentido progresista que desde un inicio le definió.
La Jornada ha demostrado un compromiso constante con los movimientos sociales y populares, enfrentándose a las fuertes amenazas editoriales y a la monopolización de los medios de comunicación. Gracias a esto ha logrado expandir su presencia en diez estados del país, cada uno con su propia edición regional.
Desde sus inicios, La Jornada se ha encargado de abrir espacios de crítica, dándole visibilidad a la resistencia social sin perder las bases teóricas que permiten reflexionar desde la disidencia. Su labor informativa demuestra que el periodismo no puede perder la cercanía con los hechos, pues es esa proximidad la que garantiza contenido con mayor certeza y veracidad frente a discursos que se presentan como mercancía informativa, dando origen a contenidos alternativos sin buscar ideologizar al público que consume sus contenidos.
En sus primeros años, aunque sabían que no contar con apoyo bancario o de empresas privadas les podría costar su permanencia dentro del mundo mediático, decidieron apostar por mantener sus portadas sin publicidad; un acto que para la época sonaba demasiado radical debido a que, para que este tipo de medios lograran mantenerse con vida, era necesario tener por lo menos un anuncio en primera plana que les generara recursos de subsistencia.

Recuperado el 21 de septiembre de 2025 de La Jornada
La Jornada se ha consolidado como un semillero de plumas, ya que ha sido uno de los primeros medios en apostar por firmas de intelectuales en portada, dejando así en segundo plano el anonimato o solo el enfoque de opinión en sus trabajos, además de contar con una red de corresponsales autogestivas en comunidades indígenas y rurales.
El objetivo del medio se visibiliza a partir del contenido que se genera día con día: que sus lectores formen su propio criterio sobre la realidad social. Esto resulta especialmente relevante frente a la lucha que enfrentan los medios físicos por mantenerse vigentes, en contraste con los medios digitales que muchas veces se rigen por la inmediatez y el espectáculo, contrario al análisis profundo de los hechos.
Resulta evidente que La Jornada hace visibles los conflictos y nombra las injusticias al darle voz a situaciones que muchas veces son ignoradas, rompiendo el orden monopólico y emancipando la manera de informar, recordando el verdadero origen de la actividad periodística. Por ello mismo, fue uno de los pocos medios que cubrió sin censura las primeras comunicaciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuando hizo su aparición en 1994.
Pese a que durante muchos años el periódico ha enfrentado intentos de silenciamiento o desacreditación, ha logrado persistir de la mano de todos aquellos periodistas, intelectuales, artistas y militantes; quienes durante mucho tiempo mantuvieron el periódico por medio de aportaciones voluntarias.
La pluralidad de voces que conforman el periódico ha permitido consolidar un estilo de investigación basado en el análisis profundo en el que cada mirada se nutre de las demás. Hoy más que nunca debemos cuestionar sobre cómo podemos sostener la independencia de un medio como lo ha sido La Jornada, que se ha enfrentado a la precarización laboral. Es necesario garantizar la protección de los periodistas, ya que esta no es una tarea individual, sino un compromiso colectivo.
El periódico La Jornada se mantiene fiel a sus principios: su deber no es con el mundo comercial, sino con sus lectores, quienes en su día a día buscan la veracidad en sus páginas. Por ello, algo que lo diferencia de otros diarios es la decisión que se tomó al mantener su hemeroteca gratuita en línea, permitiendo que las investigaciones sean de apoyo no solo para periodistas, sino también para académicos.
Esa fidelidad es la clave del arduo trabajo periodístico de quienes se encargan de fungir la labor de reporteros y reporteras que preservan la credibilidad que el público ha depositado en el periódico desde su creación el 19 de septiembre de 1984 de la mano de Carlos Payán, Carmen Lira Saade, Humberto Musacchio, Héctor Aguilar Camín, Luis González de Alba y Miguel Granados Chapa.
Hoy el medio continúa su lucha por construir una audiencia consciente que reconozca el valor de un periodismo libre y que decida sostenerlo ante las nuevas formas de consumir contenido. La Jornada ha logrado subsistir combinando inmediatez y análisis profundo a través de la innovación, sin perder la esencia crítica que da sentido a la labor como informante de la sociedad.
Por ello es necesario celebrar el aniversario y resistencia de La Jornada, periódico que indiscutiblemente ha hecho frente a condiciones precarias y ha encontrado la manera para no faltar ni un solo día en su labor periodística con rigor, ética y valentía.
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