De la redacción
La tensa calma entre Irán y EE.UU. pende de un hilo tras los sucesos en el estrecho de Ormuz.
Este martes, Estados Unidos lanzó una nueva serie de ataques contra objetivos militares en Irán, luego de que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) haya hecho responsable a Teherán de agredir tres embarcaciones comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo y gas natural.
Washington sostuvo que las acciones iraníes constituyeron una violación al alto al fuego alcanzado semanas atrás y calificó los ataques como una agresión “injustificada y peligrosa” contra la navegación internacional.
Con base en información del CENTCOM, los bombardeos estuvieron dirigidos contra instalaciones militares, infraestructura de vigilancia, sistemas de comunicación y capacidades empleadas para operar drones y misiles en la costa sur iraní.
Mientras tanto, la administración del presidente Donald Trump anunció nuevas medidas de presión económica, entre ellas la revocación de facilidades que permitían a Irán comercializar parte de su petróleo en el marco de los entendimientos alcanzados tras el cese de hostilidades.

El estrecho de Ormuz concentra habitualmente el tránsito de cerca de una quinta parte del comercio marítimo mundial de hidrocarburos, por lo que cualquier incidente en la zona tiene repercusiones inmediatas sobre los mercados energéticos y las cadenas globales de suministro.
Tras los ataques contra los buques comerciales, las autoridades marítimas internacionales elevaron el nivel de riesgo para la navegación y los precios internacionales del petróleo reaccionaron al alza ante el temor de una nueva interrupción del tráfico marítimo.
Irán rechazó las acusaciones estadounidenses y negó haber atacado deliberadamente embarcaciones civiles, al tiempo que acusó a Washington de utilizar el incidente para justificar una nueva escalada militar.
No obstante la reanudación de los bombardeos vuelve a colocar en una situación de alta fragilidad el proceso de distensión iniciado semanas atrás y confirma que la seguridad del estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión geopolítica, con implicaciones que trascienden el ámbito militar y alcanzan la estabilidad del mercado energético y del comercio internacional.
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