De la redacción
CFE abre paso a 37 nuevos proyectos renovables para acelerar la transición energética.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) adjudicó 37 proyectos eólicos y fotovoltaicos que sumarán 7 mil 411 megawatts (MW) de nueva capacidad de generación eléctrica, mediante un esquema de desarrollo mixto con empresas privadas.
La inversión estimada supera los 7 mil 400 millones de dólares, una de las mayores destinadas a energías renovables en México desde las subastas eléctricas realizadas durante la administración de Enrique Peña Nieto.
El proceso despertó un interés considerable entre los desarrolladores del sector luego de la convocatoria, la cual recibió más de 200 propuestas con una capacidad cercana a 38 gigawatts, alcanzando una selección de 37 proyectos pertenecientes a 31 empresas, distribuidos en distintas regiones del país.
Predominan las centrales fotovoltaicas, aunque también fueron adjudicados parques eólicos que contribuirán a diversificar la matriz de generación eléctrica.
Más allá del volumen de inversión, el anuncio representa un cambio relevante en la estrategia energética del Gobierno Federal que, a diferencia del modelo de subastas implementado antes de 2018, los nuevos proyectos operarán bajo un esquema de desarrollo mixto en el que la iniciativa privada aporta inversión y capacidad técnica, mientras la CFE conserva la rectoría del sistema eléctrico y coordina la incorporación de la nueva infraestructura.

Con ello, la empresa pública busca ampliar la oferta de electricidad sin renunciar al objetivo gubernamental de mantener una participación mayoritaria del Estado en la generación nacional.
Las adjudicaciones también responden a una necesidad técnica, ya que México enfrenta un crecimiento sostenido de la demanda eléctrica, impulsado por la expansión industrial, la relocalización de empresas (nearshoring) y el incremento del consumo residencial. Incorporar más de siete gigawatts de capacidad renovable permitirá fortalecer la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y reducir la presión sobre centrales que operan con combustibles fósiles, en particular durante los periodos de mayor consumo.
Aunque el anuncio constituye uno de los proyectos renovables más ambiciosos de los últimos años, el verdadero reto comienza ahora, ya que la adjudicación representa apenas el primer paso de un proceso que incluye permisos, financiamiento, construcción, interconexión y entrada en operación de las centrales.
La velocidad con que estos proyectos logren materializarse será determinante para evaluar si México puede avanzar simultáneamente en tres objetivos que hoy resultan inseparables: garantizar el suministro eléctrico, mantener la rectoría del Estado sobre el sector y acelerar una transición energética que ya no responde sólo a compromisos ambientales, sino también a exigencias de competitividad económica y seguridad energética.

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