Detrás de la fama | Famosos, música, televisión y tendencias
Por Jessica Chaparro
Antes de que el vestuario se convirtiera en parte central de la identidad del artista, Manuel Cuevas ya entendía que un traje podía decir tanto como una canción.
El diseñador mexicano Manuel Cuevas, nacido en 1933 en el municipio de Coalcomán, Michoacán, mantiene un lugar singular en la historia de la moda estadounidense. Además, construyó durante más de siete décadas una carrera vinculada con la música, el cine y el espectáculo. El diseñador y sastre mexicano creó una reputación alrededor de prendas de vestir coloridas, bordados elaborados y diseños que fusionaron la tradición mexicana con la estética del oeste estadounidense.
Su formación junto a reconocidos sastres de la época y su paso por el taller de Nudie Cohn fueron determinantes para consolidar su estilo. Manuel Cuevas aprendió a trabajar prendas destinadas no sólo a vestir, sino también a construir una identidad visual sobre el escenario. Pedrería, bordados, motivos mexicanos, símbolos del oeste norteamericano y colores llamativos se convirtieron en elementos recurrentes de sus creaciones.
Manuel Cuevas estudió Psicología en la Universidad de Guadalajara, una preparación que, según ha contado, influyó en su manera de trabajar pues conocer a profundidad la personalidad de cada cliente le permite plasmarla y expresarla a través de sus diseños.
Su trabajo alcanzó a algunas de las figuras más importantes de la música popular: Elvis Presley, Johnny Cash, Dolly Parton, Michael Jackson y otros artistas recurrieron a prendas asociadas con el universo creativo de Cuevas, quien se convirtió en uno de los nombres fundamentales del vestuario country y del llamado cowboy couture.
El Country Music Hall of Fame reconoce su importancia dentro de la evolución del vestuario asociado con la música country y documenta su trayectoria como uno de los protagonistas de esa transformación, su aportación fue particularmente relevante en una época en la que la imagen de un intérprete comenzaba a convertirse en una extensión de su personalidad artística.

Uno de los trabajos más reconocibles de Manuel Cuevas está relacionado con Michael Jackson, el diseñador contó que confeccionó guantes con pedrería para el llamado Rey del Pop, la pieza terminó convirtiéndose en uno de los accesorios más identificables de la imagen de Jackson. El trabajo muestra una de las características que distinguieron al diseñador, no necesariamente tenía que crear un traje completo para transformar la imagen de un artista, en ocasiones, un solo accesorio podía convertirse en un elemento fundamental de su identidad.
Es importante mencionar que el trabajo del diseñador mexicano ha trascendido generaciones colaborando con artistas como Lady Gaga, Chris Stapleton, Kid Rock y The Killers, la conexión resulta significativa porque demuestra que su propuesta estética logró mantenerse vigente incluso cuando las tendencias de la música y la moda habían cambiado radicalmente.
La edad no significó el final de la carrera del diseñador. En 2024, The Washington Post publicó un perfil de Manuel Cuevas cuando tenía 91 años, y mostró que continuaba trabajando desde su estudio en College Grove, Tennessee.
En 2025, Cuevas volvió a llamar la atención en México gracias a una colaboración con el piloto Pato O’Ward para el Gran Premio de México de ese año, el diseñador creó un blazer personalizado para el piloto, la prenda incorporó elementos del automovilismo y símbolos mexicanos, entre ellos banderas a cuadros, bugambilias, dados, cartas y un águila real. La pieza permitió trasladar el lenguaje visual de Cuevas desde los escenarios musicales hasta las pistas de carreras y, al mismo tiempo, acercó su trabajo a una nueva generación
La trayectoria de Manuel Cuevas representa una historia de intercambio cultural, su trabajo también muestra la capacidad de la moda para preservar y transformar elementos culturales. En sus diseños conviven la tradición mexicana, la estética western y el espectáculo estadounidense. Su legado demuestra cómo un diseñador mexicano logró convertir la ropa de escenario en una parte fundamental de la identidad de los artistas.

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