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Licencia menstrual educativa: inclusión y bienestar para estudiantes en México

Por Stephanie Ramírez Ferrer

¡Enhorabuena! México se ha integrado a la lista de países que han implementado la licencia menstrual educativa o medidas equivalentes a la anuencia, para las mujeres y personas menstruantes. Con avances como este, podemos observar que el panorama para el país está cambiando.

El pasado 15 de agosto de 2025, la legisladora Rosario Morales informó que el Congreso de la Ciudad de México aprobó la reforma al artículo III de la Ley de Educación de la Ciudad de México, la cual permite justificar la ausencia a las clases durante los periodos de dismenorrea primaria, el dolor intenso que puede acompañar la menstruación, especialmente entre los 13 a los 20 años.

La iniciativa fue impulsada por la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, de la cual es integrante la diputada local Rosario Morales. Este proyecto surgió con la intención de eliminar la brecha educativa que provoca la inasistencia, permitiendo que las personas menstruantes reprogramen sus evaluaciones sin sanciones académicas o disciplinarias.

La licencia menstrual educativa entró en vigor a partir del segundo semestre de este año, durante el ciclo escolar 2025- 2026, y estará presente en todas las escuelas del país para los niveles de educación básica (primaria y secundaria) y educación media (bachillerato). Con ella, quienes experimenten dolores incapacitantes podrán faltar a la escuela con justificación oficial, sin que su rendimiento académico se vea afectado.

La implementación de esta licencia también busca frenar la deserción escolar. Según datos visibilizados por la Colectiva Menstruación Digna México, 3 de cada 10 niñas dejan la escuela por no tener acceso a productos menstruales adecuados. Por ello, se trabaja para integrar en la iniciativa la distribución gratuita de productos de higiene menstrual en las escuelas, centros de salud y espacios públicos, con el objetivo de disminuir la brecha educativa y garantizar el derecho a una gestión menstrual digna.

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Foto: Colectiva Menstruación Digna México

Este logro es el resultado de años de lucha feminista para hacer visible la menstruación como un proceso humano y no un tabú. Durante mucho tiempo se consideró un tema del que “sólo las mujeres debían hablar”, lo que invisibilizó las necesidades de quienes menstrúan. Colectivas como Menstruación Digna México, con la representación de Anahí Rodríguez, han tenido un papel fundamental en este cambio. Además, la incorporación de la categoría “personas menstruantes” amplía la inclusión y reconoce a todas aquellas personas que no se identifican como mujeres, pero viven este proceso.

Colectivos feministas advierten que el siguiente paso debe ser garantizar recursos económicos y programas de capacitación para que la ley no quede solo en el papel. Proponen campañas informativas, capacitación docente con perspectiva de género y la instalación de dispensadores gratuitos de productos menstruales. Todo esto con la finalidad de que cada escuela cuente con las herramientas necesarias para hacer efectiva esta conquista social.

Si bien en el sector educativo se logró este avance, en el ámbito laboral aún enfrenta un camino más lento. Desde el 14 de febrero de 2023 se aprobaron dos iniciativas para reformar la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, con el objetivo de reconocer el derecho a una licencia menstrual para trabajadoras y personas menstruantes. Sin embargo, aún no existe una ley oficial vigente para todo el país que ampare estas inasistencias, lo que provoca descuentos salariales e incluso despidos en casos extremos.

Es importante que también estas medidas se implementen dentro del derecho laboral. Para que se legisle de manera oficial la protección de las trabajadoras y personas menstruantes frente a los descuentos salariales o despidos, como recién mencionamos, es necesario que se logre la armonía entre la Ley Federal del Trabajo y el derecho a la salud y a la dignidad. Pero para que este tipo de proyectos estén respaldados, es vital contar con una política pública sólida en México.

La licencia menstrual no solo representa un avance legal, sino también un cambio cultural. Hablar de menstruación sin tabúes es indispensable para garantizar derechos, acceso a productos de primera necesidad y una educación con perspectiva de género. No es obligatorio ser una persona menstruante para comprender la importancia de esta medida: la empatía y el reconocimiento de este proceso humano son pasos esenciales hacia una sociedad más justa e incluyente.

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