Por Ariadna Cantarell
El gasto e inversión en Tecnologías de la Información ha ido incrementando de manera considerable a nivel global. México también participa en el desarrollo de la industria.
Cada año, empresas, gobiernos y organizaciones de todo el mundo destinan miles de millones de dólares a modernizar su infraestructura tecnológica, fortalecer su ciberseguridad, migrar servicios a la nube, incorporar inteligencia artificial o renovar equipos de cómputo.
Tan es así que la magnitud de ese mercado es cada vez mayor y, de acuerdo con la consultora Gartner, el gasto mundial en Tecnologías de la Información (TI) alcanzará 6.31 billones de dólares al cierre de 2026, impulsado principalmente por inversiones en centros de datos, software e infraestructura asociada a la IA. Sin embargo, esa inversión no llega directamente desde los fabricantes hasta las empresas que son quienes, al final, utilizan la tecnología.
Antes de desarrollar el tema sobre las formas en que se mueve la tecnología en México y el mundo, conviene hacer una precisión conceptual: en el ámbito académico y de las políticas públicas suele emplearse el término Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) para referirse al conjunto de tecnologías que integran la informática, las telecomunicaciones y los servicios digitales.
En cambio, la industria utiliza de manera predominante el concepto Tecnologías de la Información (TI) para hablar del mercado empresarial de infraestructura, software, servicios, centros de datos, nube, ciberseguridad e inteligencia artificial. Entonces, dado que este artículo analiza la estructura y el funcionamiento de esa industria, utilizaremos el término TI, que corresponde al lenguaje empleado por fabricantes, distribuidores, consultoras especializadas y organismos del sector.
Después de este pronunciado paréntesis, tomemos el hilo conductor para observar que, detrás de buena parte de ese mercado opera una estructura empresarial poco visible fuera del sector: el canal de distribución de tecnologías de la información, integrado por vendors, mayoristas, distribuidores, resellers e integradores, cuya función consiste en acercar la innovación tecnológica a miles de organizaciones mediante financiamiento, logística, consultoría, capacitación y servicios especializados.
El Direction of Technology Ecosystem Report, elaborado por TD SYNNEX con información de Canalys, señala que aproximadamente 73.2 % del gasto mundial en tecnologías de la información es impulsado por el ecosistema de socios comerciales —integrado por fabricantes, mayoristas, distribuidores, integradores y proveedores de servicios—, lo que refleja el papel estratégico que desempeña en la adopción tecnológica de las organizaciones.
La dimensión económica ayuda a comprender la relevancia del fenómeno y, si se toma como referencia la estimación de Gartner para 2026 y la participación estimada por el Direction of Technology Ecosystem Report a la red de socios comerciales, de la cual puede inferirse que alrededor de 4.6 billones de dólares estarán vinculados al desarrollo, integración e implementación de soluciones tecnológicas mediante esta red de fabricantes, mayoristas, distribuidores e integradores.
Lejos de constituir un mecanismo comercial secundario, el canal representa uno de los principales articuladores de la economía digital contemporánea.

La dimensión económica ayuda a comprender la relevancia del fenómeno. Si se toma como referencia la estimación de Gartner para 2026 y la participación que el Direction of Technology Ecosystem Report atribuye al canal de socios comerciales, puede inferirse que alrededor de 4.6 billones de dólares estarán vinculados al desarrollo, integración e implementación de soluciones tecnológicas mediante esta red de fabricantes, mayoristas, distribuidores e integradores. Lejos de constituir un mecanismo comercial secundario, el canal representa uno de los principales articuladores de la economía digital contemporánea.
Hablar del canal tecnológico implica poner nombre a una industria que rara vez aparece en la conversación pública: compañías globales como Cisco, Dell Technologies, HPE, Microsoft, Fortinet, VMware o AWS, las cuales desarrollan hardware, software y servicios. Sin embargo, buena parte de sus soluciones llega al mercado mediante programas de canal que incorporan empresas especializadas capaces de adaptar esas tecnologías a las necesidades de cada organización. El fabricante diseña la innovación; el resto de la cadena la convierte en una solución operativa.
México participa activamente en ese modelo de negocio. Grupo CVA, fundado en Guadalajara en 1999; CT Internacional, con origen en Hermosillo; Exel del Norte, Ingram Micro México, TD SYNNEX México e Intcomex forman parte de una red que abastece a miles de distribuidores, integradores y proveedores de servicios en prácticamente todo el país.
Más allá de almacenar inventarios, estas empresas desarrollan programas de certificación, financiamiento, laboratorios de demostración, soporte preventa, capacitación técnica y acompañamiento comercial que permiten acelerar la adopción de tecnologías cada vez más complejas.
Puede apreciarse la dimensión de esa infraestructura en algunos indicadores públicos: Grupo CVA mantiene una red de 32 sucursales en México y distribuye soluciones de más de 130 fabricantes; Intcomex atiende a más de 50 mil canales de distribución en América Latina y representa un portafolio superior a 180 fabricantes; mientras que Ingram Micro opera una red global de más de 165 mil clientes y un ecosistema integrado por más de 1,500 fabricantes tecnológicos.
Estas cifras ilustran que el negocio del canal no consiste solo en trasladar productos desde un almacén hacia un comprador, sino en operar complejas plataformas logísticas, financieras y de servicios que permiten que la innovación tecnológica llegue con rapidez y soporte especializado a empresas de todos los tamaños.
La evolución de esta industria refleja también la transformación del mercado tecnológico, ya que hace apenas dos décadas el valor agregado del canal se concentraba, en particular, en la disponibilidad de equipos, la cobertura logística y el soporte posventa.
La expansión del cloud computing, los modelos de suscripción, la ciberseguridad administrada y, más recientemente, la inteligencia artificial, incorporó nuevas capacidades relacionadas con arquitectura de soluciones, consultoría, integración de plataformas, administración de servicios y formación continua de talento especializado.

Ese cambio responde a una realidad cada vez más evidente: las organizaciones ya no nada más adquieren productos tecnológicos, buscan soluciones capaces de resolver problemas específicos de operación, productividad, cumplimiento normativo o transformación digital. De ahí que la complejidad creciente de las infraestructuras empresariales exige conocimiento técnico, certificaciones internacionales y acompañamiento permanente, funciones que hoy recaen, en buena medida, sobre los actores que integran el canal.
Resulta evidente que la inteligencia artificial no sólo está transformando las aplicaciones que utilizan empresas y consumidores; también está impulsando una nueva etapa de inversión en infraestructura tecnológica. En su actualización de abril de 2026 sobre el gasto mundial en tecnologías de la información, Gartner estimó que la inversión global alcanzará 6.31 billones de dólares al cierre del año, un crecimiento de 13.5 % respecto a 2025.
La consultora identifica a los sistemas para centros de datos como el segmento de mayor dinamismo, con una expansión proyectada de 55.8%, impulsada por la creciente demanda de infraestructura especializada para cargas de trabajo de inteligencia artificial y por las inversiones de los principales proveedores de servicios en la nube.
Comprender cómo funciona esta cadena permite observar la transformación tecnológica desde una perspectiva distinta, reconociendo que la innovación no depende en exclusiva de laboratorios de investigación o de grandes fabricantes globales; también descansa en una red de empresas que traduce esa innovación en proyectos viables para gobiernos, universidades, hospitales, industrias y pequeñas empresas.
Buena parte de la economía digital se construye precisamente en ese espacio donde convergen conocimiento técnico, capacidad comercial y acompañamiento especializado.
Detrás de cada proyecto de nube, de cada plataforma de ciberseguridad o de cada implementación de inteligencia artificial existe una red de empresas que financia, distribuye, integra, certifica y acompaña la adopción tecnológica; es claro entonces que la innovación no llega sola: requiere una red de empresas capaces de transformar el desarrollo tecnológico en soluciones para gobiernos, empresas y organizaciones de todos los tamaños.
Entender esa cadena de valor permite dimensionar por qué el canal de las tecnologías de la información constituye uno de los pilares menos visibles, pero más importantes, de la economía digital contemporánea.

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