Ciencia

Kits forenses ante la desaparición forzada

Por Citlalli Maza

“solo soy una chica haciendo su kit forense porque si algo me pasa, quiero que mi familia me encuentre”. Fueron las palabras dichas por La Prota Feminista en un video que rápidamente se volvió viral en la plataforma de Tiktok. Un mensaje que, aunque breve, condensa el temor frente a una realidad alarmante: la desaparición forzada en México.

De acuerdo con la CNDH, la desaparición de personas constituye una violación pluriofensiva de derechos humanos que, además de causar daños irreparables a las víctimas —puesto que su práctica implica la privación de la libertad y en muchas ocasiones de la vida— provoca sufrimiento en sus familiares. Según datos publicados por el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), hasta el 27 de mayo del presente año, se contabilizaron 118,460 personas desaparecidas, de las cuales 18,438 han sido localizadas sin vida. 

Estados como Jalisco, Tamaulipas y el Estado de México concentran más del 35% de los casos. Las cifras oficiales no sólo hablan de una crisis de violencia, sino también de una desafortunada necesidad: estar preparados. En respuesta a esta situación, ha surgido un fenómeno en redes sociales: la preparación de kits forenses caseros. 

kit forense
Foto: Tomada de RNPDNO

Un kit forense casero es un conjunto de elementos personales y muestras biológicas que permiten, en caso de desaparición, facilitar la identificación de una persona por medios científicos, principalmente a través del análisis de ácido desoxirribonucleico o ADN, dactiloscopía y registros dentales. Sí bien este kit puede complementar el proceso de identificación, no sustituye un procedimiento pericial. 

En sus videos, La Prota Feminista propone incluir:

  • Lista de contactos de confianza, datos personales y fotografías recientes
  • Huellas dactilares
  • Modelos dentales
  • Muestras biológicas como: mechones de cabello con raíz, uñas recortadas, saliva en frasco hermético. 
  • Ropa usada todo un día, guardada en una bolsa hermética

Para personas fallecidas, el proceso de identificación se ve compuesto por diferentes especialidades, las cuales aportarán los elementos necesarios para que ayuden a clarificar la identidad de la persona. Éstas pueden ser a través de estudios antropológicos, odontológicos, lofoscópicos, fotográficos y, como último recurso, a través de estudios de ADN. Esta última con el objetivo de establecer relaciones de parentesco biológico entre individuos. Sin embargo, el método o las herramientas de identificación elegidas deben ser científicamente válidas, confiables y capaces de ser implementadas en un periodo de tiempo razonable. 

Aunque estos kits pueden representar una herramienta poderosa, no sustituyen el trabajo institucional, sino que nos recuerdan la importancia de visibilizar y exigir justicia por las personas desaparecidas. En este sentido resulta fundamental contar con información básica que facilite los primeros pasos en la búsqueda e identificación.

Lista de contactos de confianza, datos personales y fotografías

El Departamento de Identificación del Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses (INCIFO) indica, en su página web, los datos básicos necesarios para iniciar la búsqueda de una persona desaparecida. Entre ellos se incluyen: nombre completo, edad, estatura, complexión y señas particulares como cicatrices, lunares o tatuajes. 

También es importante contar con una lista de contactos de confianza que puedan ser localizados en casos de emergencia. Esta debe incluir números de teléfono, direcciones y cualquier información que facilite la localización y vinculación con sus contactos. Esta información puede conseguirse de forma escrita y resguardarse en un sobre, en donde se recomienda incluir fotografías recientes (de rostro y cuerpo completo), así como imágenes que muestren las señas particulares. 

Huellas dactilares

La lofoscopia (del griego λόφος-lofio, que significa cresta) es la ciencia encargada del estudio de los dibujos presentes en las zonas de fricción de la piel humana. Se divide en tres ramas: dactiloscopia (huellas de los dedos), quiroscopia (palmas de las manos) y pelmatoscopia (plantas de los pies). Su objetivo es identificar a personas vivas o fallecidas por medio del estudio de sus huellas (FGR, n.d.). 

Para que las huellas dactilares sean útiles en el proceso de identificación, es fundamental que estén nítidas, completas y claras. Una impresión mal hecha —con exceso o falta de tinta— puede inutilizar la muestra. Para tomarlas correctamente se recomienda emplear una superficie plana, un cojín entintado con color negra y una hoja blanca (de papel bond o cartulina mate). Luego de impregnar el dedo de manera uniforme desde un borde de la uña hasta el otro, éste debe colocarse sobre el papel y girarse suavemente haciendo ligera presión para que la impresión sea clara. 

kit forense
Foto: Tomada deI instructivo de la FGR

Modelos dentales

Las piezas dentales, por su dureza y resistencia a la descomposición, desecación y algunos traumatismos, son clave en los procesos de identificación forense. Su conservación a lo largo del tiempo permite estimar características como la identidad, el grupo étnico y la edad aproximada de una persona.

La identificación odontológica forense se logra mediante la comparación de los registros antemortem (lo que ocurre antes de la muerte de un organismo) con los recabados en los registros postmortem (después de la muerte). Estos registros suelen integrarse en el expediente clínico odontológico, generado en consultas dentales y puede incluir un historial médico, fotografías, radiografías y modelos dentales de yeso. Es altamente recomendable conservar una copia de este expediente y añadirla al kit forense casero. En caso de contar con una pieza dental extraída, ésta debe estar íntegra, sin caries visibles y resguardada en un recipiente que evite su fragmentación, debido a que esta pieza puede ser útil para realizar estudios genéticos. 

Muestras biológicas

Una muestra biológica es cualquier material que contenga orina, sangre, tejido celular o ADN de origen humano, animal o vegetal, y puede ser manejada en pruebas de laboratorio, especialmente en contextos de investigación científica (NCI, n. d.). En el ámbito forense, el resguardo adecuado de estas muestras es fundamental para garantizar su validez, integridad y utilidad. Factores como la temperatura o humedad llegan a alterar o destruir el contenido, por lo que el uso de embalajes apropiados busca minimizar dichos riesgos. 

Como se mencionó al inicio de esta nota, se propone incluir mechones de cabello como parte del kit forense. No obstante, su utilidad como prueba forense puede ser limitada, principalmente por la cantidad y calidad del ADN nuclear que contienen. Esto depende de factores biológicos como el estado de crecimiento del cabello y las condiciones ambientales.

Estudios de Möller y Brinkmann (1994) reportaron una eficiencia del 15 % al analizar un solo cabello, la cual aumentó al 50 % cuando se utilizaron más de 15 cabellos del mismo individuo. Por esta razón, algunos autores recomiendan recolectar entre 20 y 30 cabellos con raíz (folículo) para optimizar la recuperación de ADN nuclear. Estas muestras deben almacenarse en sobres o envoltorios de papel, procurando no comprometer la integridad del folículo.

Por otro lado, se recomienda recolectar las muestras de saliva con hisopos estériles, evitando el uso de frascos, ya que éstos pueden favorecer el crecimiento de bacterias u hongos. El procedimiento ideal consiste en frotar suavemente un hisopo en la cara interna de la mejilla, dejarlo secar y luego resguardarlo en un sobre de papel. También se puede colocar el hisopo seco en un sobre, siempre evitando la humedad.

Finalmente, las uñas también representan una opción viable como muestra biológica, especialmente por su resistencia relativa a la putrefacción. Aunque están formadas mayoritariamente por queratina —una proteína sin células vivas—, pueden contener restos de ADN nuclear o mitocondrial en la matriz ungueal, ubicada en la base de la uña, región donde las células aún se encuentran activas (Luis, 2003). Para su correcta conservación, se recomienda que las uñas estén limpias, secas, libres de esmalte u otros productos cosméticos. Deben resguardarse en sobres de papel etiquetados individualmente, almacenados a temperatura ambiente, en un lugar seco y protegido de la luz.

Hablar de estos kits llega a parecer doloroso o impensable, porque nadie está preparado para imaginar que un ser querido —o nosotros mismos— pueda ser víctima de la desaparición forzada. Rodríguez y Méndez (2024), en el artículo Cuerpo ausente, el impacto de la desaparición forzada en México, relatan repercusiones psicosocioemocionales que atraviesan no sólo las víctimas directas, sino también sus vínculos más cercanos. Cuando una persona desaparece, no es un hecho aislado; impacta en diferentes maneras y grados a la dinámica del tejido social entero.

Mientras como sociedad no reconozcamos con urgencia la magnitud de esta crisis, y exijamos a las autoridades que dejen de evadir su responsabilidad, los esfuerzos institucionales seguirán siendo insuficientes. El desdén del presupuesto, la negligencia sistemática y la falta de compromiso del Estado han debilitado a las instituciones encargadas de la búsqueda, dejando no sólo a las familias sin respuesta, sino también orillándolas a considerar a los kits forenses como una alternativa ante la ausencia de apoyo oficial. 

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(1) Comentario

  1. Es preocupante cómo la violencia y la desaparición forzada han llevado a la necesidad de crear kits forenses personales. Es un recordatorio de la importancia de la prevención y la protección de los derechos humanos en nuestra sociedad.

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