Por Edith Chávez Ramos
Corea del Sur busca nuevos canales de diálogo con su vecino del norte través del apoyo diplomático de China. Por su parte, Trump afirmó tener charlas con Kim Jong-un.
Corea del Sur pidió este jueves 20 de agosto el apoyo de China para avanzar hacia una reanudación del diálogo con Corea del Norte, mientras el presidente estadounidense Donald Trump impulsa un nuevo encuentro con Kim Jong-un. La solicitud ocurrió durante la visita a Seúl del canciller chino Wang Yi, quien se reunió con el presidente surcoreano Lee Jae-myung y con su asesor de Seguridad Nacional, Wi Sung-lac.
Pyongyang, sin embargo, ha negado que exista comunicación reciente entre Kim y Trump y, este mismo día, lanzó más de 10 misiles balísticos de corto alcance hacia el mar Oriental.
Para contextualizar, es importante recordar que el origen del conflicto se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la península coreana quedó dividida en dos zonas de ocupación: la Unión Soviética al norte del paralelo 38 y Estados Unidos al sur. En 1948 se establecieron dos Estados separados, la República Popular Democrática de Corea y la República de Corea, cada uno con la pretensión de representar a toda la península.
El 25 de junio de 1950, fuerzas norcoreanas cruzaron el paralelo 38 e invadieron el Sur, dando inicio a la Guerra de Corea. Estados Unidos encabezó las fuerzas de Naciones Unidas que apoyaron a Seúl, mientras China intervino militarmente en respaldo del Norte. Los combates terminaron el 27 de julio de 1953 con un armisticio firmado en Panmunjom, pero nunca se suscribió un tratado de paz, por lo que la confrontación entre ambos Estados quedó formalmente sin un acuerdo definitivo.
Actualmente, la posición de Seúl forma parte de la política del presidente Lee Jae-myung, quien desde su llegada al poder ha planteado recuperar los canales de diálogo con Corea del Norte y reducir las tensiones en la península. Su gobierno también busca fortalecer la relación con China, principal socio económico de Corea del Norte y uno de los actores con mayor capacidad de influencia sobre Pyongyang.
Durante la reunión de este jueves, Wi Sung-lac pidió a Wang Yi una cooperación constructiva de China para impulsar la política surcoreana hacia el Norte; Beijing respondió llamando a reanudar el diálogo y recuperar la confianza entre las dos Coreas.
Washington también ha movido sus piezas y desde ahí Trump ordenó reducir sustancialmente los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, una decisión que vinculó su relación con Kim y con el costo de las maniobras.
El presidente estadounidense afirmó además que Kim ya había respondido a sus propuestas de diálogo y este miércoles dijo que espera reunirse con él en este 2026. No obstante, Corea del Norte negó que exista comunicación actual entre ambos líderes y, en voz de Kim Yo-jong, hermana del mandatario norcoreano, afirmó que desconocía cualquier contacto reciente, aunque señaló que la relación personal entre Trump y Kim continúa siendo buena.

El contexto militar complica el acercamiento, en un contexto que comenzaron esta semana los ejercicios Ulchi Freedom Shield —UFS/maniobras militares conjuntas anuales de Estados Unidos y Corea del Sur destinadas oficialmente a fortalecer su capacidad de respuesta ante una crisis en la península—, siendo reducidos en duración y escala por decisión estadounidense.
Pyongyang respondió que la modificación no cambia lo que considera el carácter provocador de las maniobras. La reacción llegó acompañada por el lanzamiento de misiles de corto alcance, mientras Seúl mantuvo a sus fuerzas en estado de preparación. En paralelo, Corea del Norte ha fortalecido sus relaciones con China y Rusia y ha ampliado sus capacidades nucleares y de misiles desde el fracaso de las negociaciones con Washington en 2019.
China ocupa una posición particular en este escenario, considerando que Wang Yi sostuvo en Seúl que la tensión en la península requiere que Estados Unidos abandone lo que Beijing denomina una “política hostil” hacia Corea del Norte y pidió a Corea del Sur mantener autonomía estratégica y evitar quedar atrapada en la rivalidad entre Washington y Beijing.
Para Lee, recuperar la comunicación con Pyongyang requiere mantener abiertos de forma simultánea los canales con Estados Unidos y China. La diplomacia surcoreana también trabaja para que Lee y el presidente chino Xi Jinping se reúnan durante la cumbre de APEC prevista para este año.
Evidentemente el problema central es que las tres capitales están hablando de diálogo desde posiciones distintas: Seúl busca reducir tensiones y recuperar el contacto intercoreano, Washington pretende reactivar la diplomacia personal de Trump con Kim, Beijing apuesta por la reanudación del diálogo y cuestiona la política estadounidense hacia Pyongyang.
Por su parte, Corea del Norte mantiene su programa nuclear, rechaza las condiciones estadounidenses de desnuclearización y acaba de demostrar que conserva capacidad para utilizar sus fuerzas militares como instrumento de presión. Estados Unidos mantiene oficialmente la exigencia de desnuclearización, mientras Pyongyang la ha rechazado.
Por ahora, las estrategias de cada país están sobre la mesa, aunque no existe una negociación de alto nivel reanudada entre Washington y Pyongyang y, así, mantienen una convergencia de iniciativas: Seúl busca el respaldo de Beijing para recuperar el diálogo, Trump intenta reabrir un canal directo con Kim y Corea del Norte mantiene una respuesta cautelosa, acompañada de demostraciones militares.
El siguiente movimiento de cada actor será determinante para saber si estos acercamientos pueden convertirse en una nueva ronda de negociaciones o permanecer como gestos diplomáticos sin contacto político sustantivo.

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