Por Jessica Chaparro
El pan dulce tradicional ya forma parte del patrimonio cultural de la Ciudad de México, la declaratoria reconoce los saberes, técnicas y prácticas vinculadas con su elaboración.
La Ciudad de México reconoció oficialmente los saberes y prácticas del pan dulce tradicional como Patrimonio Cultural Inmaterial, una declaratoria que busca preservar los conocimientos, técnicas y expresiones sociales relacionados con la elaboración de uno de los alimentos más arraigados en la vida cotidiana de la capital.
La declaratoria fue publicada en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el 11 de septiembre de 2026 y entrará en vigor el 12 de septiembre. Con ella, la tradición panadera capitalina obtiene un reconocimiento institucional que va más allá de piezas específicas y pone el foco en los conocimientos y prácticas que se han transmitido de generación en generación.
Este reconocimiento contempla desde las técnicas de elaboración hasta las formas en que el pan dulce está presente en las familias, comunidades y celebraciones; entre las piezas representativas de esta tradición se encuentran las conchas, orejas, cocoles, puerquitos de piloncillo, garibaldis, besos y buñuelos.
El objetivo será establecer acciones para documentar, preservar, promover y transmitir los conocimientos relacionados con esta tradición, además de contribuir a que las nuevas generaciones conozcan el valor cultural de la panadería tradicional.
Con el pasar de los años, las panaderías se convirtieron en espacios fundamentales para la conservación y transmisión de estas prácticas. Los maestros panaderos y sus familias han desempeñado un papel central en la continuidad de recetas y técnicas que, en muchos casos, se han transmitido de una generación a otra. Por ello, la declaratoria reconoce no solamente el producto final que llega a las mesas, sino también el conocimiento colectivo detrás de su preparación.

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