Por Ricardo Ramírez Posadas
Los recientes decomisos llevados a cabo por la Fiscalía han permitido dar cuenta de la extensión del huachicol o mercado ilegal de hidrocarburos en Jalisco.
Treinta tractocamiones, 21 pipas, tanques, contenedores, equipos para analizar combustibles y una red de dispositivos electrónicos fueron asegurados por autoridades federales en dos inmuebles de la zona metropolitana de Guadalajara en un operativo realizado en Tlajomulco de Zúñiga y Zapopan.
El despliegue ha permitido mostrar los alcances del mercado ilegal de hidrocarburos que va más allá de la extracción clandestina: almacenamiento, trasvase, transporte y control del producto; proceso que requiere infraestructura, vehículos y espacios capaces de sostener una operación de escala considerable.
Se sabe, hasta el momento, que la investigación comenzó con una denuncia anónima que alertó sobre actividades de trasvase y almacenamiento sospechoso de combustible en el predio de una empresa de transportes ubicada en Guadalajara. La Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), abrió una carpeta de investigación y solicitó órdenes de cateo que fueron autorizadas por la autoridad judicial y cuyo procedimiento se realizó en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Secretaría de la Defensa Nacional.
El inmueble que concentró la mayor parte de los hallazgos se encuentra en la colonia Santa Cruz del Valle, en Tlajomulco de Zúñiga, donde fueron localizados 26 contenedores: seis grises, cinco identificados como Premium y quince con la leyenda Magna. Algunos conservaban producto en proporciones que iban de 3 a 60 por ciento de su capacidad; también se aseguraron seis tanques, todos reportados como casi llenos, aunque la autoridad todavía no había determinado su capacidad.
Respecto a la logística, al revisar el inventario, se da cuenta de que en el predio había 30 tractocamiones y 21 pipas cilíndricas, además de cuatro cilindros, 18 depósitos tipo Frac Tank y cinco cilindros verticales. Además, fueron encontrados diez tambos con alrededor de 2 mil litros de líquido traslúcido, 11 bidones con aproximadamente 220 litros y dos cubos tanque con unos mil 620 litros del mismo líquido. La suma de estos recipientes representa varios miles de litros adicionales, aunque la autoridad no ha establecido todavía la capacidad de los seis tanques principales.
Otro elemento que llama particularmente la atención es que el sitio contaba con equipos especializados para examinar las características del combustible, pues entre los objetos asegurados se encuentran un analizador de azufre, un analizador automático de punto de inflamación, un densímetro digital, un espectrómetro y un equipo automático de destilación. También fueron encontrados un regulador de voltaje, computadoras y un sistema de grabación de video.
Sin duda, la presencia de estos instrumentos modifica la lectura del aseguramiento, lo que significa que el lugar no estaba equipado únicamente para guardar combustible, sino que los aparatos localizados permiten realizar distintos análisis físicos y químicos de productos petrolíferos, aunque la FGR no ha establecido públicamente para qué eran utilizados en este caso ni quién los operaba, aunque su presencia forma parte de los indicios que serán examinados durante la investigación.
Respecto al segundo inmueble involucrado, éste se encontraba en la colonia Ciudad del Sol, en Zapopan, donde fueron asegurados un arma corta abastecida, 21 computadoras portátiles, cuatro discos duros, una tableta, 19 memorias USB, un radio de comunicación, dinero en efectivo y tres vehículos. El material digital puede adquirir relevancia en la investigación porque la Fiscalía busca determinar quiénes participaban en las operaciones y cuál era la relación entre ambos inmuebles.

Aquí vale la pena preguntarse sobre la estructura del mercado ilegal de combustibles: ¿dónde termina el robo y dónde comienza la cadena de comercialización clandestina? Por ahora, el aseguramiento de una infraestructura de transporte y almacenamiento en la zona metropolitana de Guadalajara apunta a una fase posterior a la obtención del combustible, en la que el producto debe concentrarse, movilizarse y eventualmente incorporarse a circuitos de distribución.
Es sumamente importante esa distinción porque el término huachicol engloba actualmente modalidades diferentes; es decir, el robo tradicional de hidrocarburos mediante tomas clandestinas convive con esquemas de almacenamiento y distribución ilegal y con el denominado huachicol fiscal, relacionado con la introducción o comercialización de combustibles mediante mecanismos de evasión fiscal y documentación irregular. En el caso de Guadalajara, la FGR todavía no ha determinado públicamente cuál de esas modalidades corresponde al combustible localizado.
Por ahora la investigación federal muestra que el combate al mercado ilícito depende cada vez más de reconstruir la cadena completa, no solo de decomisar el producto, porque un tractocamión permite transportar; una pipa, distribuir; un tanque, almacenar; un equipo de análisis, determinar características del combustible; y computadoras, discos y documentos pueden contener información sobre proveedores, compradores, rutas y movimientos financieros. En conjunto, estos elementos pueden ofrecer a los investigadores una imagen mucho más amplia de la operación.
Jalisco ya había registrado otros aseguramientos relacionados con hidrocarburos durante 2026, el 1 de septiembre, por ejemplo, la FGR obtuvo la vinculación a proceso de un hombre detenido en Tlajomulco cuando transportaba 31 mil 500 litros de petrolífero en un tractocamión y no pudo acreditar documentalmente su legal posesión.
Entre ambos casos, la diferencia permite observar dos escalas de la misma problemática: en el primero, la autoridad encontró un vehículo cargado con combustible cuya procedencia no pudo ser acreditada por el conductor: en el segundo, encontró una infraestructura con decenas de vehículos, tanques, contenedores, equipos de análisis y dispositivos electrónicos.
La investigación deberá determinar si existe una conexión entre estas operaciones y, sobre todo, si detrás de ellas existe una estructura organizada de almacenamiento y distribución. Por ahora, la FGR mantiene abiertas las indagatorias para establecer quiénes son las personas físicas y morales relacionadas con los inmuebles y determinar la procedencia, naturaleza y destino de los productos asegurados.
El operativo representa un golpe importante a una infraestructura presuntamente utilizada para manejar combustible de manera ilícita, pero su verdadero alcance dependerá de lo que las investigaciones logren reconstruir a partir de los vehículos, los documentos y los equipos electrónicos asegurados y, así las cosas, el dato más relevante no está solamente en los litros encontrados, sino en la infraestructura que hace posible moverlos, por la simple y sencilla razón que lo ocurrido en la zona metropolitana de Guadalajara permite observar precisamente ese sistema logístico del huachicol.

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