De la redacción
Aunque se prevé que Genevieve no toque suelo mexicano, sus efectos se harán sentir con lluvias de diversa intensidad sobre todo en Baja California Sur.
Genevieve alcanzó durante la madrugada de este lunes 27 de julio la categoría 5, máxima intensidad de la escala Saffir-Simpson, con vientos sostenidos de 260 kilómetros por horas después descendió a categoría 4 y mantuvo su desplazamiento hacia el noroeste, sobre aguas del Pacífico y sin una trayectoria prevista de impacto directo sobre territorio mexicano, y hoy descendió a categoría 3 por la mañana. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos confirmó el debilitamiento del sistema, mientras el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantuvo su vigilancia por los efectos asociados a su circulación.
Que el centro del huracán se aleje de México no significa, sin embargo, que desaparezcan sus efectos, ya que durante la mañana del lunes Genevieve se encontraba a unos 835 kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y sus desprendimientos nubosos continuaban favoreciendo el ingreso de humedad hacia el occidente del país.
El SMN prevé que durante los próximos días persistan lluvias fuertes o muy fuertes en diferentes estados, aunque Genevieve no es el único sistema que interviene: el monzón mexicano, la onda tropical 21, canales de baja presión y otras condiciones atmosféricas participan también en el temporal.
La evolución del ciclón deja una lectura adicional, considerando que en pocas horas pasó de categoría 5 a 4, y el día de hoy llegó a categoría 3 después de experimentar previamente una rápida intensificación. Su comportamiento recuerda la dificultad de interpretar un huracán solo por la categoría que alcanza en un momento determinado.

Investigaciones sobre ciclones del Pacífico nororiental han identificado la temperatura superficial del mar, la profundidad de la capa de mezcla y la cizalladura del viento entre los factores que intervienen en los procesos de intensificación rápida. La trayectoria prevista puede alejar un sistema de tierra, pero su velocidad de transformación obliga a mantener vigilancia mientras conserve capacidad para modificar las condiciones meteorológicas regionales.
Para México, el episodio vuelve a mostrar que riesgo ciclónico e impacto directo no son equivalentes, toda vez que un huracán que permanece mar adentro puede generar humedad, oleaje y condiciones adversas a cientos de kilómetros de su centro.
Por ello, el descenso de Genevieve a categoría 3 constituye una evolución favorable respecto de la intensidad máxima alcanzada, pero no una señal para desactivar la prevención en las zonas donde sus bandas y el resto de los sistemas atmosféricos mantienen lluvias y condiciones marítimas adversas.
Genevieve parece encaminarse hacia aguas abiertas y a un debilitamiento gradual, así que la noticia favorable es que, con la trayectoria disponible hasta ahora, México no aparece frente a un escenario de impacto directo; la advertencia es que la distancia del ojo del huracán no determina por sí sola la magnitud de sus efectos.

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