Ultima Hora, Política, Que no le digan...

¿Fuera de control o se hace el loco?

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha generado dudas e incertidumbre debido a su comportamiento errático e impredecible.

Por Mario A. Medina 

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha generado dudas e incertidumbre debido a su comportamiento errático e impredecible.

A principios de este año el médico Héctor Frisbie, colaborador del portal Julio Astillero, afirmó a partir de su experiencia que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no llegaría a mayo, que iba estar “totalmente fuera de control”; que “no llegaba al mundial”.

Orgullosamente mexicano, Frisbie ha sido director del Instituto de Investigación en Salud Pública en Colorado, en donde vive. Explicó entonces que Trump es un “narcisista patológico” y que padece “demencia frontotemporal”, por lo que, consideró, no debería estar gobernando Estados Unidos. 

Demencia frontotemporal “es un término general para un grupo de enfermedades cerebrales que afectan principalmente los lóbulos frontal y temporal del cerebro”, “están asociadas con la personalidad, la conducta y el lenguaje… Algunas personas con demencia frontotemporal presentan cambios en la personalidad. Actúan de formas socialmente inapropiadas y pueden ser impulsivas o indiferentes en lo emocional. Otras pierden la capacidad de usar el lenguaje correctamente”.

En días pasados, Frisbie volvió a ser entrevistado por el autor de la columna “Astillero” de La Jornada, donde reiteró su diagnóstico: “Trump está totalmente fuera de control”.

Los hechos están mostrando que el diagnóstico del galeno está siendo acertado. Las declaraciones más recientes de quien gobierna a la nación más poderosa del mundo muestran que el problema, amén de la guerra misma y de su ambición de poder, es el impulso descontrolado del presidente. 

En estos días, se ha hablado de la posibilidad de aplicar la Enmienda 25 que refiere cuando un presidente de EE.UU. no está en condiciones de ejercer el cargo si no es apto mental o físicamente para cumplir su función. 

Hoy surge una pregunta: ¿el grupo en el poder en EE.UU. va a permitir que siga gobernando alguien que está completamente descontrolado, más allá de sus vulgaridades, si debe seguir al frente de la Casa Blanca, pues no sólo tiene un problema de incompetencia sino de incapacidad?

Es claro que sus declaraciones de prensa no sólo quedan en las ocho columnas del New York Times o del Washington Post, en cualquier otro medio del mundo, en un editorial o de su red social, sino que con sus dichos puede generar una respuesta que puede llevar a una conflagración nuclear.

Sus aliados lo ven atónitos, con preocupación. No saben si está actuando con control, con cálculo, si está fuera de control o sí está aplicando la teoría del loco,que se dicees una forma de conducirse imprevisible, capaz de sorprender al interlocutor o interlocutores”; es cuando “el otro toma concienciao asume que el personaje que la encarna es capaz de hacer cualquier cosa: buena, mala, regular o un auténtico disparate”. 

Donald Trump, Presidente de EE.UU. durante una conferencia de prensa. Foto: Xinhua. La Jornada.
Donald Trump, Presidente de EE.UU. durante una conferencia de prensa. Foto: Xinhua. La Jornada.

No sólo grandes sectores de la sociedad de Estados Unidos están turbados. Existe alarma, incluso personajes cercanos a Trump han dicho “¡basta!” por las consecuencias que podrían traer sus actos. Y por eso hay dudas, preocupaciones de sus aliados. Por ejemplo del sector MAGA, de los mercados, de sus aliados de la OTAN; pues sus acciones y reacciones pueden orillar a una confrontación de mayor envergadura y al final perder.

Por todo esto, en EE.UU. el tema de la salud mental del presidente se ha tocado como nunca. Políticos, incluso legisladores republicanos y comentaristas allá dicen: “se observa un deterioro en su coherencia, en su incapacidad de sostener un párrafo cuando habla, y es que “cuando habla muestra falta de autocontrol”.

“La pregunta ya no es si Trump es excesivo, sino si Trump está en condiciones de seguir gobernando”, de estar al frente del ejército más poderoso del mundo, del más destructor. Es que Trump, como presidente de EE.UU., puede oprimir el botón que haga estallar una o varias bombas nucleares. 

El presidente de los EE.UU. está generando ansiedad no sólo entre la población de su país, sino verdadero miedo en el mundo de lo que puede provocar. Su narcisismo patológico y su demencia frontotemporal que no sólo el doctor Héctor Frisbie ha detectado. 

Frente a este actuar, es muy común que expresemos en torno a él: “está enfermo”, o de plano decimos “está loco”.

Es claro que Trump actúa siempre de manera inapropiada. Es impulsivo e indiferente en lo emocional. Igual, amenaza con que se apropiará de Groenlandia, que recuperará el canal de Panamá para gobernarlo; luego disimula. 

Ha amenazado al mundo con su guerra de los aranceles: los pone y los quita y los vuelve a poner.  Secuestró a Maduro y habla de la posibilidad de postularse como presidente de Venezuela. Da un ultimátum a Irán de 24 horas y luego acepta diez puntos de los iraníes que lo hacen ver como perdedor.

Este comportamiento puede ser, efectivamente, un problema de “demencia frontotemporal”. 

¿Está fuera de control o es parte de una estrategia? 

Se dice que Trump es un maestro en aplicar la teoría de “El Loco”; cuando un líder mundial “busca convencer a su adversario de que es temperamentalmente competente de cualquier cosa para lograr ambiciones, que es capaz de hacer cualquier barbaridad”, y por lo mismo, será mejor “llegar a un acuerdo antes de que enloquezca del todo”. 

Nicolás Maquiavelo decía que en ocasiones resultaba muy sabio para El Príncipe simular locura. Se asegura que el también republicano, Richard Nixon, buscó correr el rumor de que estaba obsesionado con el comunismo, y que no se le podía contrariar porque podría oprimir el botón nuclear.

¿Trump, está fuera de control o se hace el loco?

Que no le digan… Que no le cuenten…

Dice Trump que “Dios es bueno”; que en la guerra contra Irán, Dios está con EE.UU. Un comandante del ejército estadounidense aseguró que “todo parte del plan divino de Dios” y que Trump fue “ungido por Jesús” para impulsar el armagedón. El secretario de guerra, Pete Hegseth, ha instituido sesiones de oración cristiana religiosa en el Pentágono. Más aún, si usted no lo sabía, desde que llegó Trump a gobernar, se creó la Oficina de Fe de la Casa Blanca. “¡Que Dios nos agarre confesados!”

Consulta más contenido en nuestro portal Leea Estrategias Corporativas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *