Saberes de la tierra
Ariadna Cantarell
Las cataplasmas han formado parte del recetario tradicional de muchos hogares y comunidades del país desde hace siglos, conocimientos que tienen generaciones.
Hay remedios que no se beben para sanar, se colocan sobre el cuerpo y se caracterizan porque una hoja machacada, una planta calentada, una pulpa extendida sobre un paño o un preparado vegetal aplicado sobre una zona dolorida forman parte de una antigua manera de cuidar el cuerpo que todavía permanece en muchas comunidades mexicanas: son las cataplasmas, una práctica de la medicina tradicional que aprovecha las plantas de manera externa para acompañar distintos padecimientos.
El conocimiento sobre estas preparaciones tiene una historia documentada que se remonta al siglo XVI, el cual quedó plasmado en el Códice de la Cruz-Badiano, elaborado en 1552 por el médico nahua Martín de la Cruz y traducido del náhuatl al latín por Juan Badiano y considerado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia como el primer herbario ilustrado realizado en el Nuevo Mundo.
Más que ser un catálogo de plantas, el Códice de la Cruz-Badiano es un recetario que reúne remedios, preparaciones y formas de aplicación utilizados por los pueblos indígenas de México y que refiere el uso, en aquella medicina, de las plantas que podían machacarse, calentarse, cocerse o mezclarse para después colocarse sobre distintas partes del cuerpo.
Durante siglos, el conocimiento sobre las cataplasmas no ha estado solamente en reconocer una especie, sino en saber qué parte utilizar, cómo prepararla y dónde aplicarla. Esa experiencia continúa presente en la medicina tradicional mexicana y ha sido documentada, entre muchas otras instituciones de enseñanza, por la Universidad Nacional Autónoma de México en comunidades de distintas regiones.
La variedad de usos permite entender por qué una cataplasma no es, por sí misma, un remedio para un padecimiento determinado, sino una forma de preparación y aplicación cuyo uso depende de la planta y del conocimiento asociado a ella.
Por ejemplo, la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana registra el empleo externo del árnica mexicana (Heterotheca inuloides) para golpes, contusiones, heridas, moretones y otras afecciones, mientras que la hierba del golpe (Oenothera rosea) aparece en diferentes regiones para atender golpes, inflamaciones y lesiones mediante cataplasmas, emplastos, fomentos o lavados.
Otro ejemplo de esa diversidad lo ofrece la sábila (Aloe vera), misma que en distintas comunidades es utiliza la pulpa de la hoja sobre la piel para determinadas inflamaciones, lesiones y problemas cutáneos, aunque la tradición también recurre a otras plantas y combina distintas formas de aplicación de la sábila según la región.
Esto quiere decir que sus usos y aplicaciones no constituyen una receta única, sino que forman parte de sistemas locales de observación y experiencia que se han transmitido entre generaciones.

Por esa razón, la permanencia de estas prácticas también ha llamado la atención de instituciones dedicadas al estudio de las plantas medicinales, tan es así que el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) señala que el uso medicinal de las plantas en México es ancestral y que muchas especies continúan formando parte de los jardines, traspatios y mercados del país.
No obstante, advierte al mismo tiempo que en numerosos casos todavía se desconocen los principios activos relacionados con los efectos que tradicionalmente se les atribuyen.
Aporta también la investigación contemporánea otra mirada sobre un conocimiento que ya existía y busca identificar los componentes de las plantas, comprender sus posibles mecanismos de acción, y establecer sus alcances y riesgos, consciente de que no necesita borrar la tradición para hacerlo; al contrario, muchas investigaciones parten precisamente de observar qué plantas han utilizado las comunidades y para qué las han aprovechado durante generaciones.
Sin embargo, hay una razón para conservar la prudencia, la cual tiene que ver con que no toda planta utilizada como cataplasma es segura para cualquier persona ni para cualquier lesión, y una misma especie puede tener diferentes preparaciones y usos tradicionales. Por ejemplo, una herida profunda, una quemadura extensa, una inflamación importante o una lesión de causa desconocida requieren atención adecuada y no deben quedar bajo el cuidado exclusivo de un remedio casero.
Las cataplasmas cuentan, en realidad, una historia sencilla: la de un conocimiento comunitario que aprendió a utilizar las plantas no sólo como alimento o bebida, sino también como parte del cuidado externo del cuerpo.
Escuchar a quienes saben
Hay conocimientos que se aprenden con las manos y, quien sabe preparar una cataplasma, no asimiló únicamente el nombre de una planta, aprendió a reconocerla, a elegir la parte que se utiliza, a prepararla y a saber cuándo recurrir a ella; ese conocimiento forma parte de la memoria familiar y comunitaria, y permanece vivo en muchos lugares de México.
Escuchar a quienes conservan estos saberes significa reconocer una parte de nuestro patrimonio biocultural, aunque la investigación puede ayudarnos a comprender mejor las plantas y sus efectos, pero antes de llegar al laboratorio existe una historia mucho más antigua: la de quienes aprendieron a mirar la tierra y encontraron en ella recursos para cuidar el cuerpo.
Fuentes de consulta
- Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México. (Ed.). (2022). Libellus de medicinalibus indorum herbis. Universidad Nacional Autónoma de México.
- Guzmán Maldonado, S. H., Díaz Huacuz, R. S., & González Chavira, M. M. (2017). Plantas medicinales: La realidad de una tradición ancestral (Folleto informativo No. 1). Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.
- Instituto Nacional de Antropología e Historia. (s. f.). Códice de la Cruz-Badiano.
- Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. (2021). Tlayeyecolpahtli (Medicina experimentada): Plantas sanadoras en las comunidades de México. Gobierno de México.
- Universidad Nacional Autónoma de México. (s. f.). Atlas de las plantas de la medicina tradicional mexicana. Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana.

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