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Territorium Life: un contrato de 101.7 millones que exige explicaciones

Territorium life

De la redacción

UNAM y Territorium Life, las preguntas detrás de un contrato de 101.7 millones de pesos

La adjudicación directa de un contrato por hasta 101.7 millones de pesos a la empresa Territorium Life por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para desarrollar la plataforma de exámenes en línea abrió un debate que trasciende las fallas reportadas durante el proceso de admisión, por muchas razones. Una: el monto del contrato, superior al umbral que normalmente obliga a realizar una licitación pública, la cual fue justificado por la institución bajo “criterios técnicos”. Esa decisión colocó tanto a la UNAM como a la empresa bajo un escrutinio que difícilmente habría existido de no presentarse las incidencias registradas durante la aplicación del examen.

territorium

Territorium Life no es una empresa improvisada, fue constituida formalmente en 2012 por Carlos Guillermo Elizondo Áncer y Gerardo de Jesús Sáenz González, pero surgió de un proyecto desarrollado en el entorno del Tecnológico de Monterrey y, en poco más de una década, construyó una presencia relevante en el mercado latinoamericano de tecnología educativa. Entre los clientes que la propia compañía identifica se encuentran el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Querétaro, además de instituciones de educación superior y organismos de América Latina y Estados Unidos.

Resulta ilustrativo que esa historia comenzara cuando sus fundadores apenas tenían entre 16 y 17 años y cursaban la preparatoria. Lo que inició como un proyecto estudiantil evolucionó hasta convertirse en una empresa con presencia internacional y capacidad para participar en procesos tecnológicos de alta complejidad. Ese recorrido empresarial explica el interés que hoy despierta la compañía, aunque por sí misma no responde a las preguntas que abrió el caso UNAM.

Precisamente por esa trayectoria, el caso merece un análisis que vaya más allá de la coyuntura, cada vez que la discusión no debe limitarse a las fallas técnicas del examen, sino extenderse a las razones que llevaron a la UNAM a optar por una adjudicación directa de esta magnitud, los criterios utilizados para acreditar la capacidad técnica del proveedor, los mecanismos de supervisión previstos en el contrato y las responsabilidades que corresponden tanto a la institución contratante como a la empresa contratada.

La información disponible, hasta ahora, permite identificar una ruta de investigación concreta. El expediente de contratación, los estudios técnicos que respaldaron la adjudicación: las obligaciones establecidas para ambas partes, los reportes de desempeño de la plataforma y las actuaciones posteriores a las incidencias constituyen piezas indispensables para comprender cómo se tomó una decisión que involucró un contrato por hasta 101.7 millones de pesos y uno de los procesos de admisión más relevantes del país; también permitirán reconstruir, con base en documentos, la actuación tanto de la UNAM como de Territorium Life antes, durante y después de la aplicación del examen, así como determinar si las decisiones adoptadas se ajustaron a las condiciones originalmente pactadas.

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