Cultura, Literatura

HASTA SIEMPRE, VARGAS LLOSA

mario vargas Llosa

Muere el escritor Mario Vargas Llosa

Por Antonio Galván

PREPARABA UNA PEQUEÑA publicación de un texto de Eduardo Galeano, por el décimo aniversario de su fallecimiento, cuando llegó a mi celular una notificación de «El País»: “Muere Mario Vargas Llosa, gigante de las letras universales”. Eran las 18:40 horas, tiempo de la Ciudad de México.

De inmediato entré a otros portales de diarios mexicanos, pero ninguno hacía referencia a ese suceso. Por un momento llegué a pensar que se trataba de una noticia falsa. Seis minutos después, «El Universal» informaba que los hijos del escritor habían dado a conocer su deceso.

Con la muerte de Vargas Llosa se cierra una página por demás brillante para las letras de nuestro subcontinente. Era el último sobreviviente del llamado Boom de la Literatura Latinoamericana, conformado por Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y el propio Vargas Llosa. Si bien algunos críticos incluyen a otros autores y autoras, la mayoría refiere a los cuatro señalados.

Mi primer acercamiento a la obra de Vargas Llosa no fue a partir de un libro de cuentos o de una novela sino de una cinta cinematográfica de 1973: «Los cachorros», dirigida por Jorge Fons, con guión de Eduardo Luján y José Emilio Pacheco, y basada en su libro homónimo. A pesar de los muchos lustros que han pasado, aún recuerdo las actuaciones estelares de José Alonso y Helena Rojo. Para entonces yo tenía 12 años.

En el CCH un maestro de ‘Lectura y redacción’ me pidió leer esa obra, que para unos es un cuento largo y para otros es una novela corta. Sin duda esa historia me dejó entre impresionado y conmovido por la desgracia que le ocurre al “Pichula” Cuéllar.

Mi acercamiento definitivo con Vargas Llosa ocurrió en la UNAM cuando estudiaba Comunicación: el maestro Ignacio Solares nos dejó leer «La ciudad y los perros», y esa obra fue fundamental no sólo para que me interesara en la producción de este escritor sino de la literatura en general. De esta novela también hice una relectura.

Las lecturas posteriores ya no tuvieron un fin académico. Fueron motivadas por una decisión y gusto personales. Leí en diferentes momentos «La casa verde», «Pantaleón y las visitadoras», «Los cuadernos de don Rigoberto», «La tía Julia y el escribidor», «La guerra del fin del mundo», «¿Quién mató a Palomino Molero?», «La fiesta del chivo», «Travesuras de la niña mala», «Cinco esquinas», «El héroe discreto». Nunca le hinqué el diente a «Conversación en la Catedral» y tengo pendientes «El sueño del celta», «Tiempos recios», «Historia de Mayta», «El Paraíso en la otra esquina», «Lituma en los Andes», «Le dedico mi silencio»…

La obra ensayística del peruano-español también es muy vasta. Abarca diferentes temáticas de la literatura, la política y la cultura. «La sociedad del espectáculo» es fundamental para entender los tiempos actuales. Estudioso de la obra de otros escritores tiene trabajos sobre García Márquez, Borges, Onetti, Flaubert, Pérez Galdós y Víctor Hugo, entre otros. Recientemente se publicaron dos tomos de su obra periodística y en México está por salir el tercero.

Ave de tempestades en lo político. Pasó de apoyar fervientemente la revolución cubana a convertirse en uno de los más acérrimos rivales del régimen de Fidel Castro. Su fracaso para llegar a la presidencia de Perú marcó un antes y un después en su vida privada y pública. Sus declaraciones siempre fuertes le generaron múltiples adversarios. Pero más allá de sus consideraciones políticas su obra literaria es, sin duda, una de las más sólidas y fecundas de los últimos sesenta años.

A diferencia de lo que sucede con la muerte de otros autores, podemos considerar que la obra de Vargas Llosa sí tuvo un punto final. Cuando se publicó «Le dedico mi silencio», en octubre de 2023, él mismo declaró que era su última novela. Quizá con el tiempo sus herederos nos sorprendan con algún texto inédito, mas por el momento no habrá novedades.

Vargas Llosa decía que lo mejor que le pasó en la vida fue aprender a leer. Para nosotros, sus lectores, lo mejor que le ocurrió fue el dominio de la escritura, porque ello nos permitió entrar en su universo literario y gozar la exquisitez de su imaginación.

En su discurso del 7 de diciembre de 2010, al recibir el Premio Nobel de Literatura, refirió: “El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir.

Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que tú sirves es para escribir’”.

Que los homenajes orales y escritos para Mario Vargas Llosa se sigan multiplicando, mientras sus lectores nos disponemos a rendirle el mejor tributo: la re/lectura de su obra.ⱯⱯ

LaLecturaNosHaceLibresyFelices

Comentarios y sugerencias: araca.ataca@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *